| IIº Domingo Adviento
Domingo de Juan Bautista
4 diciembre de 2011 La liturgia de este Domingo Segundo de Adviento se centra muy especialmente en Juan Bautista, en el Precursor. Lanza su grito desde el desierto para la gente allane sus almas y sus corazones en espera del Mesías, de quien viene a arreglarlo todo. El mensaje del Bautista es muy válido para nosotros hoy pues además de enseñarnos austeridad y moderación nos pide -casi nos exige- que nos convirtamos, que abramos nuestros ojos a la esperanza total que supone que un Dios de hace Hombre y viene a salvarnos.
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| Iº Domingo Adviento
Domingo de vigilancia y espera
27 noviembre 2011 Abrimos un nuevo tiempo litúrgico, el de Adviento, con este Primer Domingo, que lo es también de nuevo ciclo, del B, en el cual será San Marcos quien nos narre a lo largo de todo un año la vida de Jesús de Nazaret. Jesús nos pide que estemos vigilantes. Y es que nuestra espera tendrá recompensa: llegará el Hijo de Dios, hecho Hombre, para enseñarnos el camino de la Salvación. Nos abrimos pues a ese tiempo de esperanza total que nos produce la cercanía de la Navidad.
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| Solemnidad de Cristo Rey
Jesucristo Rey del Universo
20 noviembre 2011 Hoja de oración |  |
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| XXXIIIº Domingo T. O.
El domingo de los talentos
13 noviembre 2011 La parábola de los Talentos, que nos narra Mateo, es impresionante. Al Señor no le gusta el conservadurismo, la gente reservona, quiere que todos ganemos mucho más de lo que se nos ha dado para que podamos ayudar a los hermanos. Este relato tiene mucho de final y de finalista. Estamos llegando al Adviento, solo nos falta un domingo para ello: el próximo. Se acaba lo viejo y se abre el tiempo a lo nuevo. Y, sobre esto, deberíamos pensar muy especialmente esta semana.
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| XXXIIº Domingo T. O.
El domingo de la espera
6 noviembre 2011 La parábola de las doncellas sensatas y necias nos abre a la espera del Señor. Su llegada está cerca y nosotros hemos de estar vigilantes. Nos situamos a, prácticamente, un par de domingos del inicio del Adviento. Y ya se sabe que el Adviento tiempo de espera y de esperanza. Esperamos la llegada del Señor Jesús y colmamos nuestra esperanza porque sabemos que con Él se abrirá un tiempo nuevo. Pero, además, todo queda claro. No oculta Jesús de Nazaret en la parábola las consecuencias de no ser diligentes, de no estar preparados. Ello nos puede acarrear quedarnos fuera para siempre.
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